¿Dónde está Johnny Lupano?
“Escuchó la canción en el viejo tocadiscos que todavía conservaba después de tantas décadas, intacto, bien cuidado y con algunas adaptaciones que le permitían tener un volumen nítido, mejor que el más moderno de los componentes con circuitos extravagantes de sonido y múltiples divisiones para discos compactos.
Era un tocadiscos clásico. De aquella época en que los representantes de importantes escenarios del mundo la reclamaban para llevar su voz a la masa de seguidores delirantes que hacían cualquier cosa por verla de cerca. Tenía magia entonces. Sólo basta con leer los recortes de periódicos y la crónica de farándula de mediados de la década de los cincuenta y quedar pasmados, más bien conmovidos por la dimensión de su nombre, que no respetó idiomas, ni culturas para filtrarse en el gusto de la gente.
Se miró en el espejo de cuerpo entero del gavetero de su aposento durante 1 hora, en el transcurso de la cual el tocadiscos dejó de sonar las canciones que cantaba, aunque en ningún momento logró percatarse de ello; las tonadas y las letras inmortales rodaban en su cabeza con mil revoluciones por minuto hasta que cayó desmayada, víctima de un ataque de evocaciones”.