Una centuria tocando acrodeón de Ñico Lora a Tatico Henríquez
XVII Feria internacional del libro Santo Domingo 2014
Los pueblos están constituidos por variados ejes que dan forma a su cuerpo social. Hay que suponerlos como una miscelánea de componentes ideológicos, religiosos, raciales, económicos y culturales, y un sinnúmero de manifestaciones humanas, que no necesariamente se vinculan en un solo engranaje conocido como nación. En esa construcción social, la música juega un papel de primer orden. No es por eso una casualidad que el merengue esté en el corazón de cada dominicano y de ahí que, en la edificación de nuestro tinglado social, este popular ritmo haya jugado un papel de primer orden.
Nuestro entramado social bien podría ser trazado a partir del acordeón, instrumento musical que, a su llegada arrolladora, produjo una amalgama con la tambora, la güira y luego la rústica marimba, dando vida a un nuevo merengue de gran riqueza de matices, el que rápidamente consiguió adeptos en el espacio rural y barrial.
Este libro nos narra la marcada influencia del acordeón, contada sobre todo por el rumbo vital de grandes ejecutantes de nuestra música nativa.