El tiempo que nos devora
(Ensayos Breves)
Las reflexiones aquí vertidas nos demuestran, con argumentos y analogías, que asistimos a nuestra propia evolución: en la medida en que aprendemos perdemos la inocencia. Y que este necesario –inevitable– tránsito, este comprender que no existen coincidencias, de que no tenemos las manos limpias del todo, de que somos nudo en una red que en cierto modo exige respuesta, no se produce sin dolor. Con cada latido, el corazón construye una melodía simplísima que crece y se define, pero que llegado el momento descubre que no es más que un eco, una paráfrasis de otras voces antiguas, perdidas ya en la catarata de voces que han inundado el mundo.
El tiempo que nos devora: un libro en el cual sumergirse y aprender a ser humano.