Isaura, el oboe te desnuda y otros cuentos premiados
Premio Joven de Cuento Feria Internacional del Libro 2017
La noche te escupe, eres carne de sombra. Caminas, a cada paso dejas la vida, la recuperas al siguiente. Ahora sientes el bamboleo. Eres una chichigua ultrajada por el sueño. Isaura, el oboe te desnuda, dibuja tus trazos rotos en la penumbra; duermes como si te vendieras; como si al fin él bajara, abriera la puerta sin esfuerzo (aunque ahora está cerrada) y solo dijera “Isaura, Isaura”, y tú te quedarías ahí, abierta, esperando una lengua tímida que apenas conoce la caña del oboe. Sus manos frías y temblorosas recorrerían tus muslos hasta donde afloran tus carnes; y así, como se lee a Musil, él te tomaría de un golpe; y tú, Isaura, flotarías en la tangente del viento, donde las dalias vomitan oboes y el tiempo fue en el ojo... No, el oboe continúa permutando todo en sonido. No lo escuchas, y retornas al ensueño: trece años entre tus piernas; es solo un niño; te contraes, te retuerces, sientes que la pelvis se volverá agua, tratas de sostenerla, quizás finges. Hay oboes-mariposas en las riberas de tus labios empujados por una mística corriente de viento. Tu lengua trata de tocarlos todos, es imposible; lengua danzante entre lepidópteros viento-madera. La música para. Despiertas.