Presente continuo
(Antología)
A Jorge Urrutia la palabra lo signa. Esa palabra que, sometida a procesos expresivos, desentierra las realidades que palpitan en su íntima naturaleza. La palabra la lleva viva en la memoria. Viene de una vinculación genética y estética: el abuelo, Alejandro Urrutia, poeta republicano, miembro del grupo modernista cordobés, y, en línea inmediata, el padre, Leopoldo de Luis (la ausencia del apellido paterno de este y la adopción del materno es el resultado de una estrategia para proteger la vida en una época de alta convulsión en España, la posguerra). Poeta y ensayista, Leopoldo de Luis tuvo una dilatada vida dedicada a la literatura en dos fundamentales vertientes: la creación poética y la crítica literaria. Compañero y amigo de Miguel Hernández, Antonio Machado, León Felipe, Vicente Aleixandre, Gabriel Celaya y otros poetas fundamentales de su tiempo, e hijo de Andalucía, territorio engendrador de ejemplares poetas de la lengua.
En “El poeta aprecia y comprende el carácter de lo inevitable”, se hace patente esa vinculación entre abuelo, padre e hijo, y, en especial, entre los dos últimos, Leopoldo y Jorge: “Las palabras, las mismas, y el concepto, / una música fiel que, repetida, / reparte entre los labios la eternidad del aire”.