Cuaderno de serpientes
Un hombre sin nombre fue encontrado dentro de una casa fabricada de sueños. Un libro de luz ofídica, una serpiente alada y un águila escamosa vigilaban el otro sueño del hombre anónimo. Los custodios de la realidad intentaron arrebatarlo y conducirlo al receptáculo de la materia quieta, pero no pudieron desprenderlo de su entorno onírico. Luego toda la cuidad contempló (azorada y fantasmal) el tránsito del innominado hacia el recipiente ingrávido, sobre las alas de las serpientes, y escoltado por el águila del sueño y la mujer serafín, cuyo resplandor enceguece toda luz.