Los muertos no sueñan
En la historia de Los muertos no sueñan aparece un cadáver y se presentan dos acontecimientos inciertos con dos posibles culpables del homicidio. Uno es Héctor, quien simplemente salió a la calle a buscar el agresor de su hijo y al encontrarlo, sin saber cómo, se le pasó la mano propinándole lo que él creía que era el merecido. El otro sospechoso es Pimpo, acostumbrado a encontrar en una posición abusiva el modo único de demostrar que es todo un hombre. Son dos personajes opuestos: Héctor es un lector, un profesor suplente, un hombre sin grandes ambiciones; Pimpo es un bodeguero movilizado por el ejercicio impune de la fuerza bruta.