Orientaciones para la elaboración de planes de mejora
La enseñanza y el aprendizaje son los primeros focos sobre los que hay que actuar en cualquier proceso de mejora escolar que se inicie. No podemos aspirar a mejorar la calidad de los aprendizajes de nuestros estudiantes sin preocuparnos seriamente por mejorar las condiciones en que este aprendizaje se produce. Y es en las escuelas donde se producen la mayor parte de estos aprendizajes. La escuela es mucho más que la suma de los docentes y estudiantes que en ella conviven día a día a lo largo del curso escolar. La escuela es un espacio vivo de convivencia, trabajo, aprendizaje, proyección, conflicto, negociación y esperanza. Un espacio en constante transformación que ha de avanzar hacia metas compartidas de mejora para el aprendizaje del
alumnado, la calidad de la enseñanza y del profesorado. Y para poder pensar en ella necesitamos no sólo un concepto de escuela como objeto de mejora, sino también un concepto claro de lo que queremos decir cuando hablamos de mejora, y más en particular de mejora escolar. La mejora escolar es un proceso lento, no lineal, que no se puede entender dentro de un paradigma tecnológico y racional. La mejora, por el contrario, es un proceso gradual, en espiral, en el que hay que pasar por una serie de etapas, pero sin que ello signifique que haya que agotar cada una de ellas para pasar a la siguiente.