Bolo Francisco
Bolo Francisco, músico de pericos ripiaos, sale a cobrar un dinero que le deben, pero en el camino se da cuenta que tal vez ganaría más tocando en una fiesta. Lo acompañan Chero, el tamborero, y Chino, el güirero. Los tres transitan por los campos de Villa, lugar donde se encuentran con el enfrentamiento violento a una invasión de tierras. Bolo, aprovechando la admiración que el militar le tiene, en vano trata de liberar a dos adolescentes a los que tortura el cabo Mazámbula, Luego el conjunto típico visita centro de distracción llamado Brisa Roja, propiedad de don Figurín y administrado por La Rubia. Allí, bajo la lluvia, los sorprende la ocupación de la iglesia vecina por parte de las mujeres de los hombres de la comunidad. Ellas reclaman que termine el cerco militar a sus esposos, que no pueden recibir comida ni agua. Los militares las obligan a retirarse a la fuerza. Bolo, alucinado, intenta defenderlas; pero pronto caerá víctima de la violencia que esa noche se esparce por el campo y es apresado con los campesinos. Bolo Francisco pelea con un militar que después de liberarlo le tiende una trampa mortal. Bolo, un muerto en vida, recorre una realidad dominicana represiva, caótica y real-maravillosa, que va tornándose oscura y absurda. Una pareja errante y alocada compuesta por Mamaelo y La Sombra encuentran el cuerpo de Bolo Francisco, quizás vivo, quizás muerto. Mamaelo y la Sombra rematan cualquier racionalidad posible. Bolo, en su última ronda, acaso cobre lo que le deben; pero su mayor obstáculo será existir… La fuerza del destino (como funciona en su país) se encargará de trazar su leyenda. Esta obra obra, Bolo Francisco, del dramaturgo Reynaldo Disla, obtuvo el importante Premio Casa de las Américas, otorgado en Cuba, en el año 1985.