Naboria
Naboría no es sólo el vocablo taíno que se reviere a la clase social trabajadora, que no tenía nada de especial, ahora también se define como un universo en que personajes que no tienen nada que perder se entrelazan a través de textos en los que se lee la revista La Punta del Filo de Conchita Llenas de Bello, se visita la compraventa La Bondadosa en San Cristóbal, se informa con el periódico digital Lupa Diaria Informativa del periodista Jean Saigo Francillion, y se publican autores fracasados como Rómulo Alcazer en el 1er Boletín Neo Real Visceralista Dominicano de 1992).
Como lectores, será muy difícil determinar con exactitud dónde termina la realidad y comienza la ficción, y justo en esa experimentación narrativa, radica la magia de los cuentos de Isidro Jiménez Guillén.