Invitación a la lectura
La obra entera de Camila Henríquez Ureña está construida sobre sus conferencias. Estudios y conferencias es el título con que se publicaron, en 1982, en La Habana, algunas de las más notables: “La literatura alemana en el siglo XVIII”, donde aborda la obra dramática de Goethe; también es digna de mención “Shakespeare y el teatro isabelino”. En “Paisaje de otoño en el medioevo europeo”, Camila hace una cita de Albert Thibaudet, quien dice que los amores de Lancelot y Ginebra, que el Dante pone en boca de Francesca de Rímini, son “el acta de nacimiento de la novela”.
El ensayo actual incluye, pues, la personalidad del ensayista, como siempre ha ocurrido con ese género literario, reputado como “cajón de sastre” del espíritu humano; podremos hallar en él un botón partido, un carretel sin hilo, una aguja doblada. Los problemas personales del ensayista pueden manifestarse en sus escritos, en mayor o menor medida, lo mismo que su talante individual. Pero la conexión o soldadura con los demás seres humanos, los conflictos colectivos que nos atormentan a todos, deberán estar presentes, sea directamente o de soslayo. El ensayo contemporáneo ya no es un desaguadero sentimental, estético o intelectual, de ciertos seres, algunos geniales y otros desajustados emocionalmente. Ese “extraño” género ha variado ligeramente en el curso de cuatro siglos.