Una vez... dos vidas
Durante una de mis escapadas de la universidad,
sentí la renovada curiosidad de volver al pueblo
de wander en busca de mis atesorados recuerdos de
infancia. Mientras escudriñaba entre las gavetas del
viejo armario de madera de la habitación de mi tía
abuela Natalia Peña-Bogg, encontré las cuartillas
en orden que más tarde convertiría en novela. sobre
el color amarillento de las páginas semiroídas se entreveían
las palabras del palimpsesto garabateado
de las memorias de mi amada tía.