Summa
El inmenso fiordo donde la primavera viste de blanco.
El río vertical que entre espumas derribadas olvida al cielo.
Aquel lugar donde se dijo aquella palabra por primera vez.
Donde calló el gran estadista y agonizó algún parlamento.
Deliro con la arena y las gradas y los pulgares pidiendo sangre.
Con una cima alejada del mundanal ruido.
Con mirar crecer otras legumbres en otras manos.
Con aquellos panes y aquellos peces
Y las palabras donde se hicieron infinitos.
Y vitrales de iluminadas catedrales
Donde ciertas falacias mienten nuevos fulgores,
Y algunas sombras se alargan en otros atardeceres.
Con un Ganges pequeñito y juguetón,
Donde alumbre un Buda que repita el jade
De todos los ríos del mundo.