Martirio de una rosa
Escuchen la “voz” de Rosa: sus dolores, sus heridas, su entrega...
Una mujer-monumento para la dominicanidad. Sin ella, mucho no
hubiera sido posible.
Fue aguerrida, valiente, luchadora. Jugó el rol que le asignaron el
destino y la historia. Renuncia y entrega: dos palabras que resumen a
Rosa Protomártir Duarte y Díez... en este poema escénico: ella es una
mujer al final de la vida... casi al borde de la muerte. Ya había entregado
todo; ya había perdido todo. No se llevaba nada. Partía en olvido, en
ostracismo, proscrita de su tierra y de la vida civil, en Venezuela,
porque le tuvieron miedo por su estirpe, por su valor, por su estatura,
por el alto alcance de su causa pura, la causa de la Patria, libre de todo
blasón o cadena.
Me puse su piel, me adentré en sus zapatos y recorrí su vida, atravesando el tiempo, que es lo único que me separa de ella.
Más que un poema, un monólogo o una historia... es una experiencia
humana inolvidable y desgarradora.