Enseñanza de la psicología forense en las universidades
Este texto vuelve a aparecer una década después desde su primera edición oficial en 2004, cuando apenas estábamos en el asombro del rol de la psicología forense. Fueron años de mucho furor para las ciencias forenses en todas sus vertientes, y, especialmente, en lo tocante a la profesión de la psicología, que aumentó en número de adeptos en sus aulas y en sus competencias profesionales. Una mirada en retrospectiva al sistema de justicia dominicano (y es más que notorio que el entusiasmo, el lenguaje y las situaciones alternativas) está puesto bajo la responsabilidad de la psicología forense. Se asevera por doquier que después de la psicología clínica, la disciplina psicológica mejor valorada es, sin duda, la forense. A veces, se tiene la impresión de que su razón de ser se incrementará en el futuro.
Al evocar ahora, aquel primer aliento que nos impulsó a forjar esos primeros esbozos conceptuales, uno se pregunta si, en realidad, cumplió su cometido, si al menos concitó el interés esperado por muchos psicólogos de convertirse en peritos forenses. La respuesta a esta interrogante puede considerarse como afirmativa, al observar la cantidad de psicólogos contratados en los diferentes emplazamientos judiciales de la nación.