Manual de Conducción y Seguridad Vial
Permiso de Aprendizaje, conocimientos comunes
Aunque lo obvio no necesitaría ser demostrado, tener los conocimientos
teóricos, técnicos, legales, prácticos y actitudinales, al
igual que poseer las destrezas necesarias para ponerse al frente del
volante de un automóvil son requisitos más que necesarios para
garantizar una conducción segura.
Conducir es un privilegio al que muchas personas aspiran, que
conlleva muchas ventajas, como la libertad y la independencia de
poder trasladarse en cualquier momento y casi a cualquier lugar.
Sin embargo, lo que podemos calificar como un derecho, no lo es
totalmente, por cuanto conlleva una serie de obligaciones y responsabilidades
que empiezan con el conocimiento que deben conducir
al cumplimiento.
No podemos perder de vista que cuando nos encontramos al
volante, no solamente somos responsables de nuestra propia vida,
sino también de la de los demás, incluyendo a los pasajeros, que en
ocasiones olvidamos son nuestros propios familiares, amigos y compañeros,
así como de las del resto de usuarios de la vía con los que
interactuamos, la mayoría de ellos ciudadanos de nuestro país.
La anterior máxima es más cierta si cabe cuando nos referimos a los
conductores profesionales y especialmente a aquellos que fungen
como chóferes en el servicio de transporte público.
Los ciudadanos dominicanos, y mayormente aquellos que conducen,
deben ser conocedores de que 1,35 millones de personas mueren
cada año por accidentes de tránsito alrededor del mundo. Particularmente
en República Dominicana en 2016 fueron más de 3.000 las
que perdieron la vida y 105.873 las que se lesionaron en accidentes.
De esta forma si nos referimos a un sexenio como el reciente
período 2010-2016 fueron 13,374 las que perdieron la vida, según
reportes de muertes In Situ de la entonces AMET (hoy
DIGESETT), y si consideramos la población (entorno
a 10 millones de personas) y el tamaño del parque
automovilístico (entorno a 4 millones de vehículos)
resulta en un dato que nos sitúa al frente como segundo
país con más víctimas mortales por accidentes
de tránsito en la Región de las Américas.
i atendemos a otros indicadores podemos saber que por desgracia
en el año 2010 los AVPP (años de vida perdidos por muerte
prematura en el tránsito) fueron de 110,036. Una barbaridad de
años perdidos, de vivencias, de convivencias con aquellos que
tanto queríamos.
Para entenderlo mejor basta decir que cada día pierden la vida más
de cinco personas por accidentes de tránsito, lo que ha convertido
a estos en la principal causa de muerte violenta en el país en los
últimos años. Por si a alguien le pareciera poco, a este realmente
intolerable número de muertes hay que añadir el gran número de
ciudadanos lesionados tras sufrir accidentes, quedando en ocasiones
secuelas que son de por vida.
Además, toda esta mortalidad tiene un enorme impacto sobre la
sociedad, en términos económicos, que suponen un costo del 2.21%
del PIB (Producto Interior Bruto) al que habría que añadir el costo
de la morbilidad (entiéndase gastos por daños materiales, rehabilitación
de los heridos, pensiones, etc.).
Pero también tiene un costo en términos humanos, ya que las pérdidas
y daños personales deterioran el estado emocional afectando
inevitablemente a las personas, las familias, el entorno social y las
comunidades, en un camino que en ocasiones no tiene retorno.
Sin embargo, en contra de la arraigada creencia popular, la mayor
parte de estos accidentes, y por tanto de estas muertes y lesiones,
podía haberse evitado tomando ciertas medidas preventivas. Sobre
todo si estas se dirigen al principal factor de riesgo que los provoca,
que no es otro que el factor humano, en más de un 90% de los
casos, muy por encima de las vías y los vehículos. Es por ello que
en el año 2017 después de un preciso proceso se aprobó el Plan
Estratégico Nacional de Seguridad Vial (PENSV) 2017-2020 de la
República Dominicana que determina toda una serie de medidas
y contramedidas orientadas a luchar contra esta epidemia y en la
que se ha intentado involucrar a todas las instituciones e implicar
a todos los ciudadanos.
Individualmente, y por lo tanto continuando con el factor humano,
debemos ser conscientes de que, las decisiones que los usuarios
tomamos durante la conducción de un vehículo, lo qué hacemos,
cuándo y cómo lo hacemos, son factores determinantes que influyen
en gran medida en el número y la gravedad de accidentes,
muertes y heridos de tránsito. Conductas al volante como conducir
tras haber tomado alcohol y drogas; utilizar dispositivos o mantener
comportamientos distractores (entre las que destaca el uso del
celular), no utilizar los sistemas retención y protección adecuados
(cascos, cinturones de seguridad, sillitas infantiles, etc.); el incumplimiento
de las normas de tránsito o un inadecuado mantenimiento
del vehículo son frecuentes en nuestra vida diaria, por lo que evitar
dichos factores de riesgo, que dependen de uno mismo, supondría
una notable disminución de las cifras de accidentes de tránsito.
Sin ninguna duda, en nuestro país, la situación es extremadamente
alarmante y tenemos el gran reto de convertir, de reconvertirnos,
en usuarios de la vía seguros y responsables, lo cual implica en
primera instancia que conozcan sus obligaciones y las normas en las
que se basan, así como que las cumplan y las respeten lo cual pasa
sin duda por contar con una formación adecuada.
Consecuentemente, desde instituciones responsables como el
INTRANT, tenemos la obligación, el deber moral de garantizar que
toda persona que se pone al volante en una vía pública en nuestro
país esté debidamente capacitada para hacerlo, para lo cual va a implementar
un conjunto amplio de medidas, recogidas en el PENSV
que contribuyan a conseguirlo.
La primera de las referidas medidas formativas, que aquí se presentan
y materializan, son un conjunto de manuales básicos orientados
a formar a los aspirantes a obtener la licencia o a renovar la misma,
ajustados al nuevo marco regulatorio establecido en la Ley No.
63-17, de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial
de la República Dominicana y en todos los Reglamentos y Normativas
técnicas que está desarrollando el INTRANT y que poco a poco
serán aprobadas e implementadas.
Y el primero de dichos manuales es el “Manual
general”, del que este texto que ahora mismo
está leyendo constituye su introducción, que va
dirigido a todos los ciudadanos que quieren obtener
cualquier tipo de licencia, empezando por el
Permiso de Aprendizaje, que contiene todos los
conocimientos comunes esenciales para llevar a cabo esta actividad,
independientemente del vehículo que aspiren a manejar tras la
obtención de la licencia cuya categoría autorice su manejo.
El presente manual está distribuido en tres grandes bloques, facilitando
así la comprensión del contenido y su adecuada interiorización:
El primer bloque, recoge los requisitos que se deben cumplir
para la conducción de vehículos. En él se desarrollarán temas
como la clasificación y tipos de licencias, los trámites para obtener
una licencia de conducir o los requisitos que debe cumplir
el vehículo.
Respecto al segundo bloque, el cual ocupa el grueso de este
manual, está dedicado al conocimiento de los diferentes
elementos que conforman el sistema de tránsito. Recogiendo
aspectos vitales para una conducción segura como son los
factores de riesgo o los elementos distractores. En esta parte
también se hace referencia al sistema de infracciones y sanciones,
que en caso de incumplimiento en las vías, el conductor se
deberá enfrentar.
Finalmente, el último bloque, de especial importancia, está
dedicado a las reglas y normas de circulación que, recogidas
en la Ley 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y
Seguridad Vial de la República Dominicana, deben conocer y
cumplir todos los usuarios de la vía. Las normas de comportamiento,
las reglas de circulación y el comportamiento en caso
de accidente, son las cuestiones que conforman este apartado
y que el conductor debe conocer y cumplir para garantizar una
adecuada convivencia en nuestras vías.
Los autores de este manual hemos considerado que la comunicación
de este último pudiese suponer un hándicap en la sociedad dominicana,
mal acostumbrada a que obtener el permiso apenas requiere
de esfuerzo, estudio y conocimiento, a la vez que poco familiarizada
con las normas y su cumplimiento, particularmente motivado por la
juventud de la nueva ley que regula el tránsito y la seguridad vial y de
la institución responsable de velar por ella, el INTRANT, pero lo asumimos
como un gran reto, como en todo lo que hacemos, un reto tan
ilusionante como necesario.
No obstante, se ha buscado presentar la información
de una manera clara y concisa, fácil de comprender,
y acompañada en todo momento de recursos visuales
como imágenes y figuras que permiten entender y adaptar
con mayor facilidad todos los conocimientos. El diseño
del manual con colores vivos y provocativos refleja el
sentido del mismo y hace que la lectura sea más amena.
Y no solamente eso: a lo largo del manual, el lector se
irá encontrando con diferentes apartados informativos
y cuestiones dedicados a resolver dudas que puedan surgir durante el
proceso de lectura del manual, como definiciones de algunos términos o
indicaciones de actuación ante determinadas situaciones.
La intención con la que se ha diseñado este Manual de conducción y
seguridad vial de conocimientos comunes para la obtención y renovación
de la Licencia de Conducir, incluido el Permiso de Aprendizaje, es
que, una vez finalizada su lectura, el futuro nuevo o reciclado conductor
haya podido comprender y aprender toda una serie de conocimientos,
pero también de valores, actitudes y conductas que deben
ser aplicados en la conducción. Es decir, se busca iniciar un proceso de
educación y concientización de la sociedad que tenga como resultado la
adquisición de una nueva cultura vial entre sus miembros, elemento tan
primario como esencial, como se ha dicho, para poder empezar a cambiar
la preocupante situación que se vive actualmente en nuestro país.
El manual ofrece al lector las herramientas necesarias para convertirse
en conductores responsables y seguros, que faciliten una buena convivencia
entre los diferentes usuarios de la vía, y que sean conscientes
de que tomando buenas decisiones y actuando de manera correcta, no
solamente se están protegiendo a ellos mismos, sino que están participando
en la mejora de la sociedad en general, evitando accidentes de tránsito y, por tanto, las muertes y lesiones que son consecuencia de
los mismos.
Consecuentemente este manual debe entenderse como una fuente
a la que el conductor siempre puede acudir cuando le surja cualquier
duda, incluso después de haber recibido una licencia de conducción,
ya que la Ley se irá desarrollando y aparecerán nuevos criterios y normas.
Para facilitarlo el manual irá teniendo actualizaciones continuas
que serán accesibles para todos los conductores indiferentemente
de la fase en que esté su licencia (portal web del INTRANT:
www.intrant.gob.do).
Adicionalmente el aspirante deberá estudiar un segundo manual,
específico para el vehículo que quiere manejar con la oportuna licencia,
que explicará las particularidades normativas que le afectan así
como el conocimiento de su manejo, ya que no todos los vehículos son
iguales ni se conducen de la misma manera ni bajo todas las mismas
reglas. En todo caso en las introducciones específicas de cada uno de
ellos facilitaremos mayor información.
En definitiva, con estos manuales el INTRANT continúa su labor de
educación y concientización de la sociedad, contribuyendo a la formación
y en consecuencia a la conformación de una cultura vial en la
República Dominicana, con vistas a un futuro en el que las víctimas
por accidentes de tránsito se vayan reduciendo progresivamente
hasta llegar algún día al verdadero objetivo de 0 víctimas en las vías,
al coste cero, hacer desaparecer del todo tanto y tanto sufrimiento.
Una vez visualizada la magnitud de la problemática del país, está en
nuestras manos hacer que las cifras disminuyan, mejorar la calidad
de vida de los ciudadanos, y permitir que el país pueda progresar.
Todo esto solamente puede ser conseguido si empezamos el proceso
con la formación de los presentes y futuros conductores que transiten
de manera segura, cumpliendo las normas, siendo responsables,
previniendo posibles eventualidades, y respetando a los demás
usuarios y al entorno.