Vía lucis
El camino de la fe pascual
Las primeras comunidades cristianas comenzaron a comprender quién es Jesús, luego de su resurrección. En el tiempo transcurrido entre la mañana de Pascua y el día del Pentecostés, poco a poco los discípulos del Señor eran introducidos en este conocimiento. Fueron días inolvidables que marcaron el rumbo de la Iglesia hasta el final de los tiempos. El Vía Lucis o Camino de la Luz es una devoción reciente hermanada con el Vía Crucis, y se recomienda en el tiempo de Pascua y en los domingos del ciclo ordinario, dado que está muy estrechamente vinculado a la memoria de la Pascua cristiana, y de forma más estricta, a la persona de Cristo resucitado. Con esta forma de oración podemos acercarnos a algunos de los acontecimientos que rodearon la resurrección de Jesús y el inicio de las comunidades cristianas.
Este Camino de la Luz recorre quince estaciones, que marcan el itinerario de Cristo desde su resurrección: los diversos encuentros que tiene con sus discípulos, transformados en modelos de la fe madurada a la luz de la Pascua, su ascensión a la diestra de Dios Padre y el cumplimiento de la Promesa, con el envío del Espíritu Santo en Pentecostés. Este hecho, relatado en los Hechos de los Apóstoles (2,1-8), marca la consumación de la Pascua de Cristo, «con la efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y comunica como persona divina» (Catecismo de la Iglesia Católica, N° 731).
Hemos seguido los relatos de los Evangelios y de los Hechos de los Apóstoles, y añadimos una reflexión para ayudar a profundizar el sentido de cada relato.