Érase una vez el cuerpo
Premio Letras de Ultramar de Poesía 2018
Distinguidos ojos que me miran y cerebros que me deletrean:
El cuerpo, extraño hostil que nos habita,
ha sido declarado conejillo de indias de
a cuanto explorador humano o sobrehumano
—mal o bien intencionado— se le antoje.
Ha sido carne y hueso, pan, mármol,
paisaje y posición geográfica, templo,
cárcel y toda suerte de objeto.
Esta vez fue sujeto y predicado.
Núcleo de todo sintagma, raíz y fonema,
golpe de voz, angustia consonante,
duda literal y material, y, sobre todo,
complemento circunstancial: pérdida.
He aquí su historia. Esto es mi cuerpo,
todos habrán comido de él.
Les doy cordial y resignada bienvenida.
Deseándoles (no sin algo de inquietud) un gozoso banquete.