A corazón abierto
Es así que, como compañera de vida de Luis por más de treinta años, sienta que lo conozco lo suficiente para invitar a sus amables lectores a descubrir los momentos de optimismo, esperanza y fe del escritor y también aquellos de dolor, decepción y frustración que azotan su espíritu cuando sólo queda la opción de escribir; también a aventurarse a descifrar el día en que siente la opresión de la impotencia de cambiar aquello que le parece injusto y opta, en silencio, por la terapia preventiva del desahogo y expone a la luz pública un arriesgado artículo.