Dominicaneando
Los tres nombres del después de siempre
Dominicaneando. Los tres nombres del después de siempre es un “ensayo tríptico para el bosquejo de una dominicanidad inadvertida”, nos dice el autor, y es también, pienso yo, una reflexión histórica redactada en un arrebato poético, un ensayo sociológico con vocación de atrevimiento lingüís- tico, un drama social en cinco centurias e innumerables personajes… y algo más.
Este libro, sorprendente en su expresión, encaja de forma natural en la línea de reflexiones históricas que ha desarrolla- do José Miguel Soto Jiménez en muchas de sus obras anteriores. Quizás esta, Dominicaneando, sea la más provocadora y la más exigente de todas ellas y requiere una lectura en todo momento reflexiva y sin prejuicios, porque toda esa avalancha de dominicanismos, criollismos y palabrotas en sus páginas, esconde un original mecanismo donde el len- guaje popular juega el rol del coro en los antiguos dramas griegos. Naturalmente, en este caso un coro pendenciero, burlón, atrevido y con el desparpajo y la informalidad tan común entre los dominicanos y los caribeños en general.
Desde el inicio hasta el final de esta saga de reflexión y de memoria histórica, el significado del culto de la Virgen de la Altagracia sirve de referencia permanente, como un eje mo- tivante en torno al cual el autor narra la génesis y agitada formación de la Identidad dominicana, que es, como saben sus lectores, la primera y la última pasión de José Miguel Soto Jiménez.