Brevedad del infinito
Premio Joven de Poesía Feria Internacional del Libro 2019
Tiro del átomo y en indefinibles formas se acompasan sobre mi iris etéreos universos que fulgen. Lo onírico resulta finito en el embudo de la palabra, al otro lado un páramo, un lienzo fecundo de letras para dar nombre a todo lo decible, el dubitativo charco de la nada versa en un inverosímil e implícito temblor de verbos.
Escribo sabiendo que este archipiélago de hojas y letras es a su vez un brevísimo péndulo, una ecuación de polvo y lluvia con la que se cimentó el barro, y se traspusieron los bloques de una civilización.
Sí, una humanidad que sueña con viajar a sus propios confines, pedalear uniforme al lugar donde los habitantes de la luz cruzan la frontera interdimensional de esta obra.
Quien lea este manual sabrá que su imaginación será carcomida, que cada verso en definitiva será un púlsar de astros envejecidos.
No pretendo hacer pequeño lo que al final de sus días será pequeño, pretendo con este poemario sucumbir, y que tú, lector, sucumbas conmigo, y que un ataúd genuino se vuelva anillo entre tus esferas visuales.
Siameses los delirios rumbo a confrontar los abismales designios de la tinta, el contraste cursando las líneas perspectivas de este aún inexpugnable amasijo. Abro la extracción y el verbo se hace un feto lúgubre, esporádico en la dinámica de un lenguaje inhóspito y preso entre las piedras.
Aspiro pues a que alguien aspire estas letras, y que los petrificados ecos del universo aquí reducidos esculpan un navío de lluvia sobre la tierra muerta de la memoria de alguien.