Luces en las tinieblas
Dios nos ha encomendado una gran obra que hacer
mientras estemos en este mundo. Estamos aquí
solo de paso, los más robustos viven tal vez unos 70
o 90 años. El Señor nos pide dedicar ese tiempo para
colaborar con él en la expansión de su reino aquí en
la tierra. Debemos estar alertas e ir donde quiera que
el Señor nos llame a trabajar para él.
El Señor nos ha llamado a ir y hacer discípulos
donde quiera sea necesario, donde quiera veamos
la oportunidad. Tenemos una responsabilidad hacia
Dios y hacia nuestros prójimos que perecen. Hay
cuatro razones principales por las que debiéramos
hacer esta obra de ir a compartir el amor de Dios.
Este libro es un llamado a dejar los bancos cómodos
de las iglesias grandes y escuchar el llamado de
Dios que nos invita a ofrecer nuestros servicios en
otros territorios donde se nos necesite. A llevar la luz
que hemos recibido a otros lugares, a levantar y encender
un farol allá donde hay oscuridad.
Si todavía no tienes un ministerio para el Señor o
no perteneces a un grupo que sostiene uno, tal vez,
comenzar una nueva iglesia en un nuevo territorio,
sea el ministerio que Dios tiene para ti.