Anny, la niña de mis sueños
¿Quién soy?
Veo, veo... ¡Oh! Sí, ya veo la luz y con ella muchas
cosas y personas que no reconozco todavía.
Siento cómo me toman y me llevan por un largo recorrido
con luces, nubes... Un ángel que me carga en sus brazos.
Cuando llegamos me pone dentro de una nave pequeña, me
inquieta el saber que debo estar aquí pero, rápidamente, me
conforta la tibieza del lugar; me agrada sentirlo.
El ángel se marcha. Siento un poco de miedo, ¡no im-
porta!, el sentimiento de calidez que me da la navecita lo
vence como un superhéroe, pues es muy parecido a los
brazos del ángel.