El pedro que nadie quiere
Encarcelado en el rincón de la oscuridad de mi prisión, y preso en la oscuridad de mí propiamente-
Oye tú Pedro, resplandece porque ha llegado tu luz, por cuanto caíste confundido por mi causa, yo entonces te restauraré y seré tu Dios y me serás otra vez linaje escogido, real sacerdocio, pueblo adquirido por mí. Soy el Dios de tu salvación y restauración Pedro soy quien le da vida a los huesos secos. SOY EL GRAN YO SOY quien te sacará de tu prisión, no hay nada imposible para mí.
Soy quien crea la saeta y la espada, quien da la vida y la quita, formé la oscuridad y la luz, la mañana, la tarde y quien se encargará de enderezar tus pasos, quien te sacará del lodo cenagoso y pondré tu pies sobre la peña; me serás testigo delante de un gran pueblo que no ha querido honrar mi nombre y se han apartado de mis caminos.