El concepto de poder en Nietzsche
Este ensayo se empezó a escribir cuando su autor
apenas rebasaba los veinte años de edad. Pocos años
después, lo desarrolló y lo defendió como tesis para
obtener con honores su primer grado universitario. Su
original fue reproducido por estudiantes y profesores
durante años, leído y discutido a pesar de haber sido
secuestrados los volúmenes depositados y prácticamente
censurado su contenido por las autoridades de entonces
del Departamento de Filosofía y la Facultad de Humanidades
de la UASD. Su original enfoque y la novedad
de sus planteamientos desafiaron los paradigmas de la
enseñanza de la filosofía en la academia, reducida, salvo
escasas excepciones, a la doxa, el plagio documental y la
folletería acrítica e insulsa.
La filosofía, siguiendo principios de Wittgenstein, es
mucho más fértil para el pensamiento y la cultura
cuando deja de ser una teoría para convertirse en una
actividad. Esa actividad pone en marcha la reflexión y en
ella, la realidad, las ideas, las creencias, los mitos y la vida,
en sus sinuosos avatares, interactúan con amoroso dinamismo
y creatividad. El propio Nietzsche apoya, como
un atributo de primer orden, la curiosidad, el asombro
que en el filosofar Platón entendía imprescindible.
Porque es esa curiosidad lo que invita al pensamiento y
al filósofo a volver a sí, a su propia y vital impronta
reflexiva, una y otra vez. Lo que implica, además, retornar
sobre sí y sobre su propia escritura y pensamiento.