La extraña obsesión de Waldo Tenerife
El prematuro fallecimiento de su esposa dejó
a Waldo Tenerife totalmente descontrolado.
Como un rompecabezas incompleto, su mente
no encontraba las piezas necesarias para seguir con su
vida. Apenas podía pensar, pues una única idea, que
crecía en su interior con la fuerza de una obsesión,
desplazaba a todas las otras: quería juntarse otra vez
con su amada Melfy. Sus hijos y amigos temían por
su razón y su vida. Pero, aparte de esa rara obsesión,
Waldo era el mismo hombre de siempre, equilibrado
y lúcido; y eso los desconcertaba.