Cincuenta cartas de amor, desamor y un soneto
Las cartas de amor de Juan Padilla
A mi amigo Juan Padilla (Pimentel, 1950), lo conozco desde los días en que fui su profesor, por allá por 1964 en el Liceo Agustín Bonilla. Además de hablar de poesía les leía poemas de autores que estudiábamos y los llevaba a algunos lugares para que escribieran sus impresiones. Recuerdo nítidamente cuando fuimos al cementerio y me sorprendió el trabajo suyo, empero en ese curso había mucho talento: Elpidio Guillén Peña, poeta; Joaquín Burgos, cuentista citado por Juan Bosch y muchachas inquietas.
Por eso me ha sorprendido gratamente que se haya atrevido a incursionar en el género epistolar donde tan grandes talentos han dejado testimonios pasionales. Algunas de este libro Cartas de amor, desamor y un soneto, podrían ser antologables como la No. 47 que hemos escogido por ser una que habla de las dos causales primeras.
«Abróchame en tu alma: Dame una franquicia en tu alma y cambiaré tus sueños, ratificando propuestas y encaminando acciones que monten vigilia en tu forma de amar; así te abriré mi corazón para que te sientes en mi alma y persuadas mi existencia. Siembra tu fe en mi conducta, participa en mis sueños y perfuma con tu aroma el entorno que me regaló la vida.
Abróchame en tu alma, y custodia mi principio y fin, pero no te quejes ni te perturbe mi modo de amarte. Te conectaré con mis caprichos para que oriente tu corazón y clame por tu dicha, pero no me inquietes más, y confirma tu asistencia al concierto de amor que te regalé, porque conocí la tristeza con tu dolor, pero te haré una corona con mi vida para entregarte mi destino. Aunque de lejos, encadena tu alma a la mía, y ven aquí a suturar la herida que me propinó el dolor de tu ausencia, así podré envolverte en una aureola de ternura que cubra con pasión tu regreso».
Invitamos a los lectores a entrar en el corazón del autor y desentrañar sus pasiones.