Domingo Batista testimonio
DOMINGO BATISTA - TESTIMONIO, su más reciente libro, es el nuevo espectáculo de una tournée victoriosa que ronda los cinco decenios sin detenerse. Casas, mares, patios, bosques,sus recurrentes amapolas, sus omnipresentes chivos, sus caminos de luz, sus miradas sobre ejes ancianos o sobre cordeles incandescentes de las telarañas, retratan un a forma de ver insospechada y medularmente mágica. Como una de sus fotografías, acercarse a esos ejes es abrir una ventana para contemplar el paraíso.
Es el mismo Domingo Batista y no lo es. Se apropia del color de la naturaleza y de las cosas, del hombre y sus caminos, para exhibir imágenes que la memoria convoca. Lo que ha hecho desde que surgiera en el arte de la fotografía a principios de los setentas. Las muestras posteriores lo
confirmaban o lo elevaban. En Testimonio, Domingo Batista es otro artista que se muestra con su impronta original incólume. Ahora domina la técnica a su antojo y las esencias se convierten en atajos de la imaginación y del delirio. Una nueva dimensión en la casaca de un artista que supera
las edades y los encasillados. En su Monte Tabor, hacia donde lo ha llevado su mirada inquieta y la narrativa fotográfica que lo define, transforma lo que ve y lo que percibe, permitiéndonos comprobar que la poesía no solo se escribe con versos, sino también con imágenes, las que ha sabido Domingo Batista construir con la esplendidez de las formas y con el entrañable y vibrante diálogo que sigue sosteniendo, impertérrito, con las miradas que su lente obsesionado crea y difunde. Lo escribió el poeta nacional hace más de treinta años: Domingo Batista es el “gran poeta del silencio. Su idioma es la luz. No canta. Vibra. No describe. Señala. No pondera. Ama.
Merece la Luz.” Nada más debe decirse, solo hacer la lectura y relectura de esta poesía de
imágenes y dejar que la misma impregne de gozo y asombro nuestros sentidos.