El fluir de la gracia
Después de un fatídico siniestro en la iglesia de la comunidad, la culpa arrastra a Jayci a una vida de desenfrenos y excesos donde el pecado se vuelve su identidad, sumado a esto, unos extraños sueños se apoderan de sus noches, haciéndole experimentar algo más allá de su comprensión, donde cada posible herida que pueda tener en sus sueños se refleja con una cicatriz en su cuerpo, y la única manera de liberarse de ese tormento no depende solo de perdonarse a sí mismo sino del fluir de la gracia.