Detrás del manto
Un llamado a intimar con el espíritu Santo
Debo señalar que aquí las cosas deben hacerse
a la manera de Dios y no a la de los hombres, esnecesario sacar de nosotros ese espíritu apologista
que a todos nos debe distinguir, pues creo que,
así como el apóstol Pablo, todos fuimos puestos
en esta tierra para la defensa del evangelio: Los
unos anuncian a Cristo por contención, no
sinceramente, pensando añadir aflicción a mis
prisiones; pero los otros por amor, sabiendo
que estoy puesto para la defensa del evangelio.
Filipenses 1:16-17.
Así que en este nuevo libro trataré de enfocar la
importancia que debe tener toda persona, llámese
apóstol, pastor, maestro, evangelista, profeta y
hermano en general de tener una intimidad con
el Espíritu Santo, pero antes de seguir primero
vayamos a conocer un poquito más de quién es el
Espíritu Santo. En la teología cristiana, el Espíritu
Santo —o expresiones equivalentes como son,
entre otros, Espíritu de Dios, Espíritu de verdad o
Paráclito o Menahem: acción o presencia de Dios,
del griego παράκλητον parákleton: “aquel que
es invocado”, del latín Spiritus Sanctus: Espíritu
Santo— es una expresión bíblica que se refiere a la
tercera Persona de la Santísima Trinidad.