Rosa de Tierra
«Aquí el contenido es la palabra; y la palabra no es tal, sino reflejo de palabra, reflejo de reflejo de palabra, hasta que es casi imposible encontrar nada en la página, sino aquello que Juan Ramón Jiménez calificara como la forma de una huida. Por este lado el simbolismo se le convierte en una especie de azar mallarmeniano y su impresionismo, ms que sensualidad, deviene contemplación casi mística que no supone noción alguna de Dios, porque su mundo no ha sido creado por la divinidad, sino que es creado a expensas del instante, afirmado y negado de continuo. Es en la fugacidad del instante que encuentra su tiempo natural, siendo sus materiales huidizos, ilusorios». Manuel Rueda