Cápsulas para el asombro
En suma, este libro de D. Tejada, desde su plácida serenidad, nos lanza con fuerza hacia el misterio. Su objetivo-meta es socavar los cimientos y la estructura de la sociedad psicoresignada en franco proceso de afianzamiento. Arduo y complejo propósito. Precisa pues, por tanto, de un lector activo, presto a extender las alas y volar al compás de la sinfonía amigable que emerge de los acompasados vaivenes de sus páginas. Ha dejado dicho alguien que en la prosa de Schopenhauer de rato en rato se escucha un disparo; de cada uno de los costados de estas Cápsulas brotan ráfagas de aforismo en página.
De modo, pues, que nuestro autor, a partir de este su primer libro de filosofía expresa, bien podría decir como Nietzsche en una célebre introducción general a su obra:
el hermoso poema “La hermana agua” de Amado Nervo
“Cántico del hermano Sol o Alabanzas de las criaturas”, de San Francisco de Asís; y en aquel Picasso de la madurez cuyo mayor propósito era aprender a pintar como un niño.