La huida del tiempo
Cuarentena
Como verdugos, los días iguales
arrastran mis cadenas.
Me traen el mismo cuerpo de ayer,
que todavía no reconozco.
Me siento frente al otro
que llora mis antiguas lágrimas.
En el balcón, la flor sucumbe
bajo una luz estancada.
Más allá el aire se derrumba
entre árboles remotos.
Vuelvo al espejo implacable
donde se hundió mi rostro.
Estoy solo: rodeado por todos.
El reloj miente horas inmóviles.