Cuentos caribeños
Escribir cuentos no solo es relatar un acontecimiento o
un suceso llamativo. Un cuento que prescinda del ímpetu de
la creación y de las técnicas para la construcción y selección
del tema, está irremediablemente condenado al fracaso. Si
realmente quiere cautivar la atención del lector, el cuentista
está obligado a conducir su obra sin paradas intermedias y
sin desviaciones, impulsándola con el vigor interior de su
pasión.
En Cuentos caribeños el diálogo, la construcción y la des-
construcción de un presupuesto imaginativo de pura creación
literaria —propios del poder demiúrgico—, se desarrollan sin
riesgo de reemplazar la alteridad racionalista del hecho por un
relato puramente fantástico.