Custodiando el Tesoro De La Virginidad Cristiana y Castidad Masculina
Fruto de la Virginidad , Castidad y Celibato Sacerdotal
Este libro está integrado en dos partes: la primera parte está enfocada en
presentar la vocación, necesidad, importancia y los frutos de la virginidad y
el celibato sacerdotal en la vida consagrada, para la promoción del mensaje
de evangelización, que la Iglesia ha recibido de Jesús: “Id por todo el mundo
y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Cfr. Marcos 16,15); la
segunda parte está enfocada en la defensa de la virginidad y castidad en la
continencia prematrimonial. Los contenidos presentados en la segunda parte
de este libro son necesarios para la formación de una auténtica masculinidad
de los hombres que ya están casados. Una de las razones que me han
motivado a escribir este libro y dividirlo en dos partes, es porque la Iglesia,
durante toda su historia, promueve constantemente el llamado universal a la
santidad, de manera especial, después de la celebración del Concilio
Ecuménico Vaticano II, el cual lo ha expresado a través de varios
documentos (constituciones, declaraciones y decretos).
Este llamado universal a la santidad no está limitado solamente a los
miembros de la vida consagrada, aunque las exigencias y renuncias por el
Reino de los Cielos son mayores (pobreza, castidad y obediencia); sino
también, incluye a todos los laicos y laicas que, a través de una vida ejemplar
por la gracia de Dios, pueden alcanzar la santidad. Recordemos, que durante
toda la historia de la Iglesia han existido muchos laicos y laicas que han
alcanzado la santidad; entre estos: Santa María Goretti, Santa Gianna Beretta
Molla, Santa Mónica, Santa Celia Guerin, Santo Tomás Moro, San José
Sánchez del Río, Santo Domingo Savio, San Isidro labrador y muchos más.
En lo que respecta a los laicos y laicas, estamos llamados a vivir en santidad
desde lo ordinario de nuestras vidas, viviendo la virtud de la castidad, ya sea
en la continencia prematrimonial, a través del sacramento del matrimonio;
también, a través de una consagración como laico o laica, por viudez,
separación matrimonial u otras razones.