Sur prohibido
Hacia el sueño deshecho y la nostalgia, hacia el mismo corazón de la noche, los amores fugaces, y la bruma que envuelve los recuerdos, cabalga esta poesía… Parece bañada en luz de luna, pues el impar satélite, desbordante de arcanos y de simbologías, se erige en ocasiones casi en un leitmotiv. Cuarenta poemas como cuarenta viajes o destinos; un atado de nervios levantiscos que nos lleva lo mismo hacia el Oriente —con sus desiertos de deleznable arena, que no para de gotear en el alma—, que hacia el prohibido sur, donde la gloria nace y se termina. El vértigo del sexo, la enfermiza pasión, el mapa de unos labios, sabores, certezas, obsesiones, el atónito despertar frente al mar… Todo está aquí, y conspira, evanescente y, sin embargo, hondo, para que la poesía nos premie con el don de iluminar y embellecer la vida.
Rafael J. Rodríguez Pérez