El manotazo de la muerte
La cotidianidad de contemplarse diariamente en el espacio
brilloso que tenía delante de su cama, le hacía comprender per-
fectamente la gravedad de su situación anímica.
De esa doblez de espíritu, de ese desafío que implicaba para
ella ser una mutación emocional, una descarga destructiva de su
existir mal oliente a desgracias, a largas soledades sin pretérito.
Ya no reparaba en otras cosas que no fuera esas alargadas
trifulcas espirituales con su pensar de que arañada va la cara del
alma al encuentro con la melancolía.