De la ira
Este texto solo y por si mismo bastaría para acreditar al
fi losofo hispanorromano, oriundo de la provincia de la Bética
y de la Córdoba romana, como uno de los psicólogos y también
de los moralistas más sutiles y penetrantes del mundo antiguo
y de todos los tiempos, amén de una de las fi guras cimeras de
la sabiduría de los estoicos.
Muchos siglos antes de que la psicología valeriana dejara el
descubierto las raíces psicológicas de la voluntad de poder, y de
cómo el afán de dominio y la conducta agresiva esconden un
fuerte sentimiento de inferioridad, Seneca pudo mostrar como
el individuo poseído por la ira no es fuerte ni es admirable, ni
merece consideración de grandeza, que solo puede ser otorgada
a la bondad y la verdadera fuerza, que es la suya.