Virginia, en mi escritura cruje la vida
Oigo voces
Oigo voces. Voces que me hablan en la rutina silenciosa de la habitación. Cubren la noche haciéndola más oscura; me dicen cosas.
Debo abrir la ventana y colocar mi herida en ella: Susurran a mis oídos, quieren infortunios, mientras afuera ladran perros anónimos que lamen la vida.
Salta al vacío, dicen, desgárrate con los cristales rotos de la noche, sepúltate bajo el despiadado insomnio que finge ser tú.
Se comprime mi pecho. Huyo a la mudez de mi cama. Posiblemente ellas estarán descansando.