Todas tienen mi nombre
En la novela Todas tienen mi nombre Aurorita vive con sus padres en un bohío que han levantado dentro de la finca que tiene don Victoriano. La maestra Eduviges la está educando y orientándola en su paso de la niñez a la adolescencia. El doctor Céspedes y el capataz Anselmo están tratando de que don Victoriano entienda que hay atributos de la vida que él ha perdido. El cura Ordóñez y don Victoriano se reencuentran en misa cada semana, a pesar de una vieja rivalidad de tipo moral. Don Victoriano ha decidido que, al igual que las tierras, los caballos y los gallos de peleas, Aurorita también le pertenece. La obra presenta un retrato desgarrador de una de las tragedias más comunes en la zona rural de la República Dominicana.