La hermana.
Interior de una casa de familia de clase media caraqueña, hacia 1873. La decoración, modesta pero digna, refleja precariedad económica. El espacio está dividido en dos. A la izquierda, sala, comedor y pequeña cocina con alacena: un pequeño librero; escritorio con papeles y tintero; una máquina de coser; cajas de parafina y pabilo; atados de velas, telas, hilos; un reloj de péndulo que hace coincidir el tiempo teatral y el tiempo real; en una esquina, una maleta y un baúl de viaje; al fondo, una puerta cerrada (la habitación de Manuel). A la derecha, la habitación de Juan Pablo, color gris: cama con sábana y almohadones de color crema; mesita de noche gris sobre la cual hay un quinqué, un par de libros, hojas y un tintero; al otro lado de la cama, otra mesita más pequeña con una vasija para infusiones, hierbas medicinales y frascos con medicamentos de época; un pequeño estante con libros, rollos de papel y una efigie de Jesucristo; en la pared, sobre la cabecera de la cama, una cruz de madera; cerca de la cama, una guitarra; debajo, una bacinilla de metal y unos zapatos viejos pero limpios.