Ritual del silencio
En todo lo que ha sido su proceso biopsicosocial, una reducidísima parte de la humanidad ha direccionado su interés en preguntarse por su naturaleza esencial, le apela el interés de conocerse a sí mismo. En esa ejercitación de autoconciencia, a menudo transita por diversas vías, procurando entrar en contacto con su propio Yo Soy. Una de esas vías es la poesía. Y en lo que a mi respecta, como Ser, en cuanto a ser y estar, confieso que es transitándola a ella, a la poesía, que me encontré con una luz que vivificó mi conciencia hacia un mejor ser humano. Es esto, la creación poética es un despertar desde mi interior hacia todo lo que me rodea, llegando a un encuentro conmigo misma, en una sinergia que conecta la esencia de lo que soy con la esencia de todas las cosas. Al escribir, soy un ser transfigurado en todo lo que percibe. Puedo ser la mano que toca la flor en el centro de la tarde, sin duda en mí que es una mariposa de luz que no quiso volar; y también siendo la flor al mismo tiempo. Puedo ser los ojos que la miran y ser mirada por ella en una conexión recíproca y armoniosa.