Tentaciones de los servidores
Ser tentados no quiere decir consentir en la tentación. Esto no supone una convivencia de nuestra voluntad del mal y, por lo tanto, de algo en lo que tenemos una culpa personal ante Dios y ante nuestros hermanos. Esta obra es un aliento de optimismo, un nuevo caer en la cuenta de nuestra responsabilidad y sobre todo de la cooperación de la acción del Espiritu Santo en la que libremente nos hemos comprometido.