Curación física, curación en equipo
El carisma de sanación física tiene como finalidad última llevar a otra sanación profunda y valiosa: la sanación interior, y sobre todo a la espiritual: a alejarnos del pecado, a unirnos más a Dios y a entregarnos al servicio de nuestros hermanos especialmente de los más necesitados. Esto nos libra de vivir un camino que no sea el recorrido por Jesús y, al mismo tiempo, nos ayuda a contribuir eficazmente a la construcción del Reino de Dios en el mundo.