Hijos de Dios en Jesucristo
Todo el maravilloso plan de salvación de Dios, tiene su cima en que llegáramos a ser hijos suyos en Jesucristo. Toda la vida de Cristo, desde su Encarnación hasta su Resurrección gloriosa, tiene su plena explicación y sentido en esta obra gratuita del Padre: hacernos realmente partícipes de su misma vida en Cristo Jesús, su Hijo. Toda nuestra vida debería ser una constante admiración agradecida de llamarnos y ser en verdad hijos de Dios (1Jn 3,1-2) “Vean que amor tan singular nos ha tenido el Padre, que no solamente nos llamó hijos de Dios, sino que lo somos…” Amados, ya somos hijos de Dios, aunque no se ha manifestado lo que seremos. Por esto, tratar de recordarnos lo que verdaderamente somos y la gran responsabilidad que tenemos a partir de nuestro Bautismo, nos parece que justifica esta obra, aun en su pequeñez y brevedad.