Tu rostro buscaré Señor
(Hallar a Dios y orar en todo momento)
La oración pertenece al campo de nuestras relaciones más íntimas con Dios. No podemos renunciar al diálogo personal con nuestro padre celestial y con Jesucristo nuestro Señor. No hay posibilidad de una vida cristiana auténtica, si la omitimos, fuera de casos excepcionales; o la practicamos rutinariamente, o la marginamos ante cualquier dificultad o la sustituimos por cosas que parecen tranquilizar nuestra conciencia. La respetuosa familiaridad y comunicación con Dios en la oración pertenecen al campo sobrenatural del Espíritu y es don suyo.