Con un corazón indiviso
(El misterio de la virginidad y el celibato consagrado)
La invitación de Cristo es a compartir su vida. Pero esta vida se halla intima, inseparablemente unida a su misión salvadora. La entrega a Cristo en la vida consagrada por la virginidad, más que donación de si para la santificación personal, lo es para colaborar con Él en su misión salvífica. La santificación propia esta ya presente y se realiza en el auténtico seguir a Cristo en su obra redentora.