Una mirada a la colonia de Santo Domingo
Gastronomía, pestilencia, ruralidad, ganadería y agricultura
En este texto su autor pone de manifiesto la dieta de los conquistadores, la cocina nativa, el problema que significó para los colonizadores no poder instaurar la gastronomía peninsular en la nueva tierra y la miseria que conllevó adaptarse a la culinaria nativa. Se cuelan, además, en esta entrega, las diversas epidemias que arribaron a la colonia con el conquistador: gripe, sarampión, viruela, tifus, entre otras epidemias. Empero, el ibero arrastró consigo hacia Europa algunos males nativos: sífilis, nigua y rámpano. Nos retrata el espacio rural con su exuberante flora y su impresionante fauna; sus frutas y su riqueza maderable. Es también tema de este ensayo el arribo al ámbito colonial de las ratas, de diversas especies de moscas, de cucarachas y de ratas. El arribo a ínsula del, perro peninsular, del gato y del hurón. Estos recién llegados, modificaron notablemente la ruralidad isleña.
Se administran en las páginas de este minucioso trabajo la llegada de la crianza a la colonia: vacuna, porcina, caprina, ovina y aviar y su rápida multiplicación y dispersión hacia otras colonias del mundo americano. Es tema obligado en esta investigación el encuentro del conuco de los indios y los variados rubros que arribaron de diversas latitudes, conformando la agricultura de la colonia de Santo Domingo. El último capítulo, el autor lo reserva para destacar la presencia de la africanía en la cocina colonial: chacá, chenhén, fishcomanil, churumbo, chambre, ginger beer, stay, guababerry y otras novedades.