Instantánea eternidad
(Haikus)
Ha nacido un verdadero haijin o poeta del haiku, que es un decidor de bellezas insospechadas y sorprendidas en la íntima naturaleza de las cosas, que sabe despertarlas para arrojarlas sin piedad contra nuestro ser sensible, sintiente y cognitivo. Lo logra con la sencillez y espontaneidad con que el viento del verano trae polen.
Nuestro nuevo haijin, domador del haiku, es el poeta, cuentista, ensayista, dramaturgo y artista multidisciplinario puertoplateño Arsenio Díaz. Se inaugura en el haiku y se presenta con este espléndido libro, que todo buen lector debe atesorar, y que acertadamente tituló Instantánea Eternidad. En él nos refleja su cosmovisión y cómo impacta en su espíritu los latidos de la existencia.
Recordemos que el Haiku es una antiquísima expresión poética de origen japonesa que consiste en tres versos, con diecisiete sílabas, sometidos a una métrica silábica de cinco, siete y cinco. Se convierte en una especial ánfora artístico-verbal que manifiesta la expresividad creadora de los sentimientos del poeta, que es impactado por las potentes, diversas y telúricas manifestaciones de la Naturaleza. Por eso todo haijin es uno con su medio, uno con su ser y uno con el Universo. Y mantiene como pivotes de su sereno y, a la vez, intempestivo hálito poético el saber profundo de las corrientes de la cultura y el pensamiento del milenario Oriente, especialmente con la filosofía del budismo, el taoísmo, el zen y el confucionismo. Persigue, y muchas veces lo logra, confundirse hasta desaparecer en el piélago sutil de la intimidad subjetiva y objetiva del ambiente que lo embarga, lo estremece y lo define.