Saturno reina en todas partes
Siempre que comienzo un poema, en la segunda línea se me olvida la idea,
y mi mente queda en blanco como si no tuviera nada que decir.
Pero ya en el quinto verso pienso en un escenario lleno de espantapájaros,
y todos me aplauden y desean tocar mis manos como si fuera un escritor famoso, de esos que van a los conciertos en busca de un ego redimido.